El castillo posee una línea de salones íntimos así como una biblioteca enteramente recubierta de madera y un gran salón hecho de ladrillos rojos y de madera con una gran chimenea. En el ala derecha, dos de los tres salones forman en realidad una sola pieza separada por una chimenea abierta por dos lados y acristalada, lo que permite ver de un salón al otro. Estos salones tenían la reputación de ser salones literarios, lugares de inspiración de numerosas obras de Lully, Perrault, Flaubert, Merimée, Maupassant, Chopin et Ravel.