En el interior de los espesos muros de piedra de la masía se disfruta todo el año de una temperatura agradable. El mobiliario, que conjuga modernidad y tradición pero siempre dentro de un estilo catalán, los tonos ocres, amarillos y rojos, los baldosines... confieren al lugar una atmósfera cálida y acogedora. Y para mayor regalo de los sentidos, los salones, coronados por las típicas bóvedas de piedra de los edificios de la comarca, acogen exposiciones permanentes de diversos artistas catalanes.